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Quo vadis, Moldova?
12 abr. 2009

La descontextualización es el peor enemigo del entendimiento. Por ello, si no estás familiarizado con la historia reciente de esta entrañable y atribulada República ex soviética, me permito sugerirte una incursión previa en dos textos correspondientes a 2005 [aquí y aquí]. Si dichas lecturas despiertan tu curiosidad, anímate con los enlaces y las etiquetas.
Si alguien esperaba un post muy elaborado al hilo de los recientes acontecimientos moldavos, lamento de antemano su inevitable decepción. No cabe mucha enjundia en un texto como el de hoy, pues no hay modo de hallarla entre los desencadenantes del caos que asoló el centro de Kishinev el pasado día 8, con algunas réplicas menores durante la jornada siguiente.

El Partido Comunista liderado por Vladímir Voronin, Jefe del Estado, se impuso en los Comicios por tercera vez consecutiva desde 2001. La suya no ha sido una mayoría apabullante, como antaño, pues siete años de ambigüedad y torpezas –con algunas rectificaciones de última hora- justifican sobradamente la pérdida de votos y escaños.
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Sin embargo, Voronin continúa representando la más transparente y menos peligrosa de las opciones políticas locales en danza. Cuando se decida a admitir, sin eufemismos, que mirar hacia Bruselas como postulantes sólo puede aportar más decepción a los moldavos, tal vez entonces habrá un rumbo que trazar para la República y sus habitantes, reiteradamente estafados desde 1991.

Las fuerzas opositoras moldavas que competían en las pasadas elecciones eran tan débiles como en 2005. Su exigua mejora en el cómputo de papeletas guarda más relación con los errores del Poder que con la calidad y credibilidad de sus propuestas redentoras. Claro está, los resultados, cantan ... y escuecen:
Alianza Nuestra Moldova: 9,77% [11 escaños]
Partido Liberal Democrático: 12,43% - [15 escaños]
Partido Liberal: 13,14% - [15 escaños]
Partido Comunista: 49,48% - [60 escaños]

En realidad, el adjetivo “hueca” retrata muy bien –desde mis gafas- a la Oposición moldava en conjunto. Hueca, oportunista, eventualmente absurdada y genéricamente oscurantista cuando intentamos comprender sus mecanismos de financiación. En cualquier caso, lo que era verdad cuatro años antes, continúa siéndolo hoy: de donde no hay no se puede sacar. ¿Cómo profundizar en la nada, pues?

El mayor éxito del Partido Liberal consiste en haber arrebatado la Alcaldía de la capital al muy cuestionado y cuestionable Serafim Urechean, sentando en el Ayuntamiento a Dorin Chirtoacă, Vicepresidente del Partido y aspirante a la Presidencia de la nación ... Un aspirante de 30 años –sin comentarios- y heredero político de Mircea Snegur [el hombre que no supo evitar la guerra civil en 1992].

El Partido Liberal Democráticodiferenciarse o morir!-, liderado por Vlad Filat, tenía un eslogan de campaña muy "creativo": Stop Comunismo! Luz verde a Moldavia! ... Por descontado, olvidaron explicar de manera inteligible qué diferencias prácticas existen para la sociedad civil entre su modelo luminoso y el rojo-light del camarada Voronin.

Serafim Urechean es un dinosaurio que se rebela contra lo inevitable. Mucho me temo, no obstante, que su prefabricada Alianza electoral termine por amortajarle políticamente a lo largo de la próxima legislatura.
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Y no hay mucho más o mis gafas no filtran las imágenes. Un batiburrillo marginal de agrupaciones políticas que no han superado el listón del 6% de los sufragios, y que por ello no obtienen representación parlamentaria. Eso es todo.

Entre los derrotados y los arrasados han auspiciado una tormenta que asoló la capital moldava en días pasados a golpe de vandandalismo; sin causa y sin expectativa. Pura rabieta descerebrada e ingenuidad a raudales. A Voronin le faltó decisión para ordenar a sus infradotadas fuerzas antidisturbios la primera bofetada a tiempo. Así, una legión de críos –no más de 5000-, enardecidos y utilizados por gentes sin escrúpulos -quizá con ciertas ayudas extranjeras- y envalentonados gracias al alcohol, produjeron daños materiales estimados en 40 millones de dólares; una tragedia para el país más pobre y despistado del continente.

Y colorín-colorado. Este esperpento no merece más atención y, desde luego, no augura ni precede revolución alguna de aroma cítrico. Pero de sabores, olores y mercenarios hablaremos otro día.
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imagen: Olesea_VoltArt

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7 Comentarios:
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  • Publicado el domingo, 12 abril, 2009. Blogger Iceman86 escribió…

    Huele a mano de la CIA o similares.

     
  • Publicado el martes, 14 abril, 2009. Anonymous Asier escribió…

    Qué gusto da volver a leer por aquí, nos ha tenido usted abandonadítos ;).
    Y ya en la pomada, coincido con Iceman en lo del tufillo.
    Quién iba a decir lo importante que parece ser Moldavia.

     
  • Publicado el jueves, 16 abril, 2009. Blogger César escribió…

    - Poca mano de la CIA veo yo, Iceman y Asier.
    Por razones diferentes en cada caso, sembrar cítricos en Moldavia o Bielorrusia es una pésima inversión.

    En cuanto a la presunta importancia de Moldova en la escena internacional, lamento de veras decir que no existe tal cosa. Lo único que recuerda a Occidente la existencia de una nación moldava es la obstinada presencia de unidades del XIVº Ejército Ruso en el Transdniester [desde 1792, por cierto ...]

     
  • Publicado el viernes, 17 abril, 2009. Blogger Gonza escribió…

    Pues yo creo que la pequeñísima Elite Moldava vinculada a Rumanía a aportado lo propio.

     
  • Publicado el viernes, 17 abril, 2009. Blogger César escribió…

    Con toda seguridad, Gonza, aunque dudo muchísimo de la pureza espiritual de las élites políticas de inspiración rumanófila, que arrastran sus miserias ante la sociedad moldava desde la secesión del Transdniester.

    La presunta reintegración en el seno de Rumanía es un discurso sin horizonte y una tergiversación de la Historia, pues los moldavos ya luchaban contra la expansión otomana siglos antes de que Rumanía existiese como nación.

     
  • Publicado el domingo, 19 abril, 2009. Anonymous Anónimo escribió…

    un análisis muy limitado... como de costumbre podemos observar las mismas ideas pro-rruso y ante-rumanas en todos tus artículos... nada de nouevo!

     
  • Publicado el lunes, 20 abril, 2009. Blogger César escribió…

    Podríamos profundizar algo más, Anónimo, aunque mi rusofilia permanecería intacta y mi presunta rumanofobia continuaría siendo un fantasma que sólo tú pareces percibir [al menos, nadie antes me lo había reprochado].

    Las claves del statu quo moldavo son esencialmente las mismas que ya hemos analizado aquí en ocasiones anteriores. No tiene sentido repetirse habiendo enlaces de hipertexto y etiquetas en los posts.

    Además -debo insistir-, no ha sucedido nada enjundioso en Moldavia. Ni soft revolutions ni naranjas de la China. Una rabieta vandálica y para de contar. De modo que no seré amplificador del supuesto problema atribuyéndole una trascendencia tan infundada como mi rumanofobia [es la idea de una Moldavia incorporada a Rumanía lo que me produce urticaria, por tratarse de un artificio sin avales históricos ni de otra índole].

    Firma tus comentarios en adelante, por favor. Saludos.

     
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