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Una Verdad Incómoda: morado es el color de las manzanas
14 oct. 2007
imagen: Vladímir Kalinin
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Al Gore es un tipo brillante. Tras haber visto su película, y teniendo en cuenta la secular vocación de la sociedad estadounidense por el melodrama, aún no logro explicarme cómo llegó a perder unas simples elecciones presidenciales frente a George W. Bush, que es la antítesis del carisma sobre piernas.
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Pero me alegro por los norteamericanos y por el resto del mundo -ya hemos tenido bastante con un actor en la Casa Blanca-. El modo hollywoodiense en que Mr. Gore ha conquistado el Nobel de la Paz, exportando su verdad prefabricada al margen del mínimo empirismo científico exigible, me sugiere que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer -sin que sirva de precedente, of course.
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Una verdad incómoda [An inconvenient truth] es un espléndido reallity. Insisto: espléndido -that is, fantásticamente producido- y reallity a tope. La fe parece desbordarse e invadirnos gozosamente cuando nos rescatan de la ignorancia con tanto esmero y glamour ... Ojalá me hubiesen enseñado así las matemáticas.
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Consecuentemente, la incómoda verdad cinematográfica se convierte en verdad oficial a golpe de repetición -exhibición-, que viene siendo, a la postre, el mecanismo que gobierna nuestro maniqueo deambular por la vida. Y si mañana se empeñase Don Al, y contase con los dineros pertinentes, morado, y no verde, sería en adelante el color de las manzanas.
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Entre otras lindezas, sostiene Al Gore que los vertidos de CO2 son los responsables directos del calentamiento atmosférico. Si esto se me hubiese ocurrido a mi, el asunto no tendría mayor relevancia -por razones obvias-. Sin embargo, promovido por un individuo de tal envergadura mediática, el mensaje adquiere pedigree al margen de si está o no debidamente fundado. Y no lo está, porque la canción del CO2 suena justamente al revés de como nos la canta Mr. Gore.
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Internet ofrece abundantes recursos documentales para quienes deseen profundizar en la temática. Desafortunadamente, nadie se interesará en reorientar nuestra fe hacia el rumbo correcto aflojando tantos dólares como los desembolsados por no sé quién o quiénes para hacer del ex Vicepresidente norteamericano un nuevo referente espiritual contemporáneo.
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De entre todo el material accesible a golpe de teclado y ratón, me permitiré destacar un interesantísimo y bien estructurado documental: The great global warming swindle [La gran estafa del calentamiento global]. Es muy recomendable y aleccionador ver atentamente ambos testimonios gráficos.
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Nota.- Al hilo de esta cuestión, un Juez británico recordaba días atrás a su Gobierno la necesidad de conducirse con sensatez, evitando babear precozmente ante el preciosismo de la paraciencia hollywoodiense [AQUÍ y AQUÍ también].

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9 Comentarios:
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  • Publicado el domingo, 14 octubre, 2007. Blogger pantxo petate escribió…

    Salud César, es un gustazo verte en plena forma. Ayer precisamente leía un artículo sobre el mismo tema y en el que A. Cockburn afirma que el premio es tan ridículo como lo hubiese sido el darle uno a Goebbels en 1938. Además nos recuerda el currículum ni tan verde ni tan pacifista de este patricio norteamericano que no mostró coraje en el preciso momento en que debió mostrarlo. La industria nuclear se frota las manos con el susodicho individuo. En fin, parece ser que no hay salvación para el imperio, y mucho menos para nosotros, sus colonias.
    http://www.counterpunch.org/cockburn10132007.html

     
  • Publicado el lunes, 15 octubre, 2007. Blogger César escribió…

    Confiemos, Pantxo, en que Joseph Goebbels y Al Gore no compartan perfil alguno más allá de sus respectivas carreras como top public relationships [amén!].

    En todo caso, la solución nuclear a la ingente e imparable demanda energética mundial es -nos guste o no- un camino insoslayable. Esas llamadas energías alternativas, además de carísimas, están generando más réditos políticos que Kilowatios/hora fiables.

    ¿Y qué decir, conceptualmente, de los Nobel contemporáneos? Pues que su curso devaluatorio a lo largo de una década larga parece haber consolidado la gran farsa -desde mis gafas, of course-. Otro recurso glamuroso para idiotizar a las masas y sentar las verdades políticamente correctas ...

     
  • Publicado el miércoles, 17 octubre, 2007. Anonymous nurgle escribió…

    Al hilo de la afirmación sobre la energía nuclear, se me antojan unas preguntas:
    ¿Todas las naciones tendrán derecho al ciclo completo (enriquecer uranio) o algunas naciones formaran un monopolio y las demás tendrán que tragar?
    Cuando el numero de centrales en el mundo se haya multiplicado por diez ¿De donde saldrá el uranio cuando el numero de centrales se multiplique por diez o veinte?
    ¿Como se podre gestionar un volumen tan grande de residuos?
    ¿Se puede garantizar hoy que no habrá un accidente como Chernóbil o incluso uno de menos consecuencias como el de la "Isla de tres millas"? ¿ Y cuando el numero de centrales se multiplique por diez?
    ¿podremos impedir que alguien lance un avión contra una central?
    ¿Y cuando haya centrales en practicamente todas las grandes urbes del mundo?
    P.D. Aunque lo parezca no estoy en contra de la energía nuclear, pero tampoco creo que sea la panacea, si se consiguiese fusión fría (es una quimera) esa si podría ser una solución

     
  • Publicado el jueves, 18 octubre, 2007. Anonymous Anónimo escribió…

    Sigo su blog de tanto en tanto y me resulta muy interesante.
    Pero me apena ver su opinión sobre el calentamiento global.

    No me parece una gran casualidad que la época reciente de mayores temperaturas medias coincida justamente con el tiempo de gran desarrollo industrial, etc. que tenemos.

    Quemar los combustibles fósiles que tanto tiempo han tenido secuestrado carbono y liberarlo a la atmósfera en forma de CO2 y de otros compuestos seguro que no tiene nada que ver ni con el sol, ni con los rayos cósmicos ni con cualquier otro proceso de la naturaleza.

    Al Gore me parece excesivamente mediático y pamplinas, hay artículos en Internet bastante más serios y menos difundidos que tratan bien el tema.

    El quid de la cuestión es que si se piensa que es mentira y finalmente es verdad, no habrá arreglo entonces.

    ¿Correría Vd. ese riesgo, apostaría en una ruleta el futuro de la humanidad?

    Contaminando más y desarrollando nuestra cultura de consumo como si la Tierra fuera plana e infinita tiene un riesgo que no podemos permitirnos, por escasa que sea la probabilidad.

     
  • Publicado el jueves, 18 octubre, 2007. Blogger César escribió…

    ¿Ciclo completo dices, Nurgle? Eres más irónico que yo. No creo que el número de centrales nucleares se multiplique ni por veinte ni por diez a nivel mundial [no siempre resulta más rentable producir energía que importarla].

    La seguridad de las instalaciones atómicas modernas es elevadísima; en especial, la de aquellas construidas tras el siniestro de Chernobyl [1986]. Aunque nadie puede garantizarnos que un cataclismo natural, un atentado terrorista o un fallo del sistema, inclusive, no culminarán en catástrofe. Sólo podemos minimizar los riesgos hasta hacer de lo posible un improbable. Y no es poco, továrish.

    Recuerda, no obstante, que Francia tiene 58 reactores -frente a los 30 de Rusia- operando a pleno rendimiento sin incidencias reseñables. Con semejante arquitectura de red, nuestros vecinos generan alrededor quinientosmil millones de kilowatios/hora/año, equivalentes al 80% de la producción interna [casi nada!]. Si de seguridad se trata, cualquier hipotético desastre al otro lado de los Pirineos nos afectará, físicamente, casi tanto -o sin casi- como si fuésemos franceses.

    Los residuos representan la parte más preocupante del problema. Por ahora, me temo, cabe únicamente almacenarlos con esmero mientras los técnicos desarrollan herramientas para su reciclaje y/o eliminación definitiva [o los lanzan contra el Sol en un futuro no necesariamente lejano].

    El mundo actual precisa [y reclama] energía en cantidades astronómicas. O echamos el freno o nos quitamos la careta de una puñetera vez y encapsulamos nuevos átomos donde sea menester.

     
  • Publicado el jueves, 18 octubre, 2007. Blogger César escribió…

    Anónimo: me preocupa cualquier cosa que suceda al planeta; no te quepa duda. Distinto es que Mr. Gore pretenta convencernos de que el calentamiento cíclico sufrido por la atmósfera terrestre desde hace millones de allos, en distintas etapas, es un problema generado por el hombre contemporáneo.

    Su doctrina del CO2 resulta tan inverosímil -científicamente-, que sólo un 4% de este compuesto forma parte de los llamados gases de efecto invernadero [vapor de agua, metano, óxido nítrico, diversos agentes clorados, etc ... Y el propio dióxido de carbono, of course]. Un triste 4% a pesar de las mil y una putadas que diariamente hacemos al ecosistema [¿cómo se te queda el cuerpo?].

    La Ciencia, con mayúsculas [no esa Verdad Paranormal ... ¿o era "Verdad Incómoda"?], apunta un detalle muy curioso, que torpedea el eje filosófico-promocional del ex Vicepresidente estadounidense: el calentamiento atmosférico es la causa más probable del aumento en los niveles de CO2 ... Es decir, en román paladino, justamente la tesis contraria a la del personaje.

    No se trata, pues, de inquietarse o no frente a las incertidumbres de la naturaleza, sino de cómo goteamos ante cualquier embaucador con credenciales de ex cargo despampanante en EE.UU o en Matalascabrillas del Monte.

    Saludos.

     
  • Publicado el viernes, 19 octubre, 2007. Anonymous Anónimo escribió…

    Antes de que Mr. Gore apareciera en los media ya se hablaba del tema del dióxido de carbono, metano y otros grases de efecto invernadero.

    Lo realmente importante es que el calentamiento contemporáneo coindice casualmente con el incremento de la actividad humana desde la Revolución Industrial.

    Yo personalmente no me inclino por creer en las casualidades.

    Es un tema que sigo desde hace bastante tiempo, bastante antes de que Mr. Bush arrebatara a Mr. Gore el sillón presidencial.

     
  • Publicado el viernes, 19 octubre, 2007. Blogger César escribió…

    Sólo un pequeño apunte, Anónimo: en etapas muy anteriores a la Revolución Industrial, la atmósfera terrestre ya había atravesado diversos períodos -en plural- recalentados; incluso más que el actual. Es un hecho recurrente y está bastante documentado.

    El cuidado del medio ambiente no debe tratarse como una cuestión menor -nadie discute eso-. Pero es muy saludable afinar los sentidos ante las nuevas sectas y sus mensajeros.

     
  • Publicado el viernes, 19 octubre, 2007. Anonymous Anónimo escribió…

    Es cierto lo que comentas.
    Pero yo hablaba de una casualidad muy casual.

    En efecto, procuro estar bien informado.

    Saludos.

     
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