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Si no es tu enemigo, no te confíes. Podría devorarte mañana ...
© Western Paranoia Mix [2]
11 dic. 2006
Los médicos occidentales suelen invocar un virus, sin más especificidades, cuando acudimos a su consulta aquejados de una afección difusa de etiología aún más difusa. Viene a ser como el reconocimiento tácito de que no tienen ni remota idea acerca de lo que está castigando nuestros cuerpos serranos. Nada grave. La Medicina no es una ciencia exacta ni tiene respuesta para todo en toda ocasión. Tratamiento sintomático al canto, pues; reposo, si cupiese, y las aguas retornarán a su cauce primitivo sin mayores contratiempos.
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En cambio, tratándose de ciudadanos rusos o ex soviéticos con alguna disidencia conocida frente al Kremlin, o atlantistas conversos apadrinados en Washington, Bruselas o Londres, los circos mediáticos habituales –sorry, quise decir círculos-, sagaces y doctos ellos, llevan su diagnóstico allende los límites del mejor centro anatomopatológico de la galaxia y acreditan sin dilación –ni evidencia alguna- la existencia de venenos e intenciones criminales a la sombra de
Vladímir El Terrible Putin.
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La recientemente desaparecida
Anna Politkóvskaya inauguró esta prometedora especialización periodística en técnicas forenses, mostrándose ante la opinión pública europea y norteamericana como víctima de un asesinato frustrado a cargo del FSB [ФСБ]. Según ella misma y un buen lote de plumíferos occidentales, los servicios secretos de Putin habrían intentado envenenarla en pleno vuelo a Beslán, en Septiembre de 2004, a donde acudía como mediadora cualificada –título que ella misma se había otorgado- para lograr un desenlace incruento del célebre secuestro de escolares, que finalmente culminó en masacre.
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Poco después,
Víktor Yuschenko, en plena campaña electoral, mostraba ante las atónitas miradas del mundo su renovada y deforme faz, que él y sus colaboradores atribuyeron inmediatamente a un atentado con dioxina, presuntamente ejecutado por elementos reaccionarios ucranianos en connivencia con Moscú. Lo cierto es que, transcurridos dos años, todavía no se han presentado las pruebas objetivas del supuesto envenenamiento [lo que no obsta para que haya sido vendido como dogma de fe ante las muy ingenuas y morbosas audiencias occidentales].
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El asunto Litvinenko reviste aspectos de tragicomedia barata. No importa si los plumíferos amarillistas de turno comprenden la diferencia entre Apolonio Pérez y Polonio 210 [alguna crónica caida en mis manos demuestra que su autor no distinguía entre una tabla de planchar y la tabla periódica de los elementos]. Sí o sí, los medios dieron con el culpable en cuestión de minutos. Para ello, of course, transformaron convenientemente al personaje de referencia -un oscuro y desconocido funcionario del antiguo KGB [КГБ]- en héroe mediático y víctima de la represión putinista. Y muy posiblemente, cualquier amigo sobrevenido o pariente del finado ganará pronto un buen puñado de €uros firmando las memorias apócrifas del superagente que nunca existió.
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A la gente le importa menos la verdad que el thriller -vulgo morbo, en este caso-. Así, resulta lógico y convincente satanizar al mandatario ruso; como si Putin no tuviese otra prioridad que eliminar a todo aquel individuo que ensucia su nombre.
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Nadie siente curiosidad al ver a Litvinenko posando para los fotógrafos en compañía del embajador oficioso de los terroristas chechenos en Londres. Aparentemente, tampoco merece la pena indagar en la naturaleza de las relaciones entre el ex agente ruso y Boris La Bella Berezovsky -sórdida encarnación de la doble moral británica en estado puro-, ni cuestionar la autenticidad de esa prefabricada misiva que -dicen- Litvinenko dictó a su amigo Alex Goldfarb poco antes de morir. Todos dan por sentado que la carta es genuina* ... Ni siquiera llama la atención el hecho de que Mr. Goldfarb -amigo, dicen, del fallecido- sea también presidente del Civil Liberties Fund, una institución altruista, creada y mangoneada por el mismísimo Berezovsky, nominalmente orientada en defensa de los derechos civiles de la sociedad rusa.
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Por lo visto, insisto, tiene más sentido criminalizar sin argumentos al líder ruso que poner en tela de juicio el talante filantrópico de un prófugo de la Justicia, olvidando que los gansters de vitola destinan regularmente fondos millonarios para ayudar a los desfavorecidos del planeta ...
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Y casi lo olvidaba: una línea de investigación policial, descaradamente subestimada por el circo mediático -círculo, sorry!-, descansa en la nada fantasiosa hipótesis de que haya sido el propio Litvinenko quien adquirió y transportó el Polonio 210 con fines nada cristianos [como, por ejemplo, construir una bomba sucia para los insurgentes chechenos]. En fin ...
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Montaje fotográfico ruso, que parodia, utilizando el rostro de Egor Gaidar, la
estudiadísima puesta en escena con que los medios publicitaron el caso Litvinenko
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Con Egor Gaidar, otro de los irrepetibles, ponemos fin a este inventario de recientes torpezas encadenadas en pro de la gran conspiración. El ex Jefe de Gobierno y Ministro de Economía durante la nefasta era Eltsin acaparaba muy recientemente la atención del planeta tras haber sido señalado por los medios de comunicación occidentales como el último envenenado por los sicarios de Vladímir Putin.
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Tras una cena en Irlanda, se sintió indispuesto y hubo de ser hospitalizado ... Evidencia más que sobrada para que esa misma prensa amarillista e inculta, que le bautizó años atrás como arquitecto de las reformas -manda huevos!! [© F. Trillo]-, vertiese apresuradamente toda suerte de acusaciones contra el malo oficial. Pero lo único cierto es que, salvo hablar y hablar, todavía nadie ha exhibido certificación alguna que recoja la existencia de substancias tóxicas en la oronda anatomía del Sr. Gaidar. Tal vez sufrió un empacho vulgaris. Sea como fuere, el propio afectado dejaba con el culo al aire a lo más vocacional y apasionado del circo mediático -!!!-, declarando ante una cadena estadounidense de televisión, hace sólo dos días, que el Kremlin estaba libre de toda sospecha, pues a Putin, menos que a nadie, beneficiaría un escándalo así [no negaba, of course, la presunta tentativa de asesinato contra su persona -autoría al margen-, pues ello contribuye a revitalizar su decaida imagen pública].
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Y colorín colorado, la conspiración continúa y el cuento que nunca existió se ha acabado.

* Actualización [15/12/06] - Texto íntegro de la supuesta última carta de Aleksandr Litvinenko, cuya veracidad admitiré cuando el sol se ponga por Levante:
Quiero dar las gracias a muchas personas. A mis médicos, enfermeras y al plantel del Hospital que ha hecho todo lo posible por mí. A la Policía británica, que está investigando mi caso con vigor y profesionalidad, y vela por mí y mi familia. Quiero agradecer al Gobierno británico por protegerme. Estoy orgulloso de ser ciudadano británico. Deseo dar gracias al pueblo británico por sus mensajes de apoyo y el interés que ha mostrado por mi situación. Agradezco a mi esposa Marina, que ha permanecido a mi lado. Mi amor para con ella y mis dos hijos no conoce límites.

Sin embargo, estando aquí, puedo oír el aleteo del ángel de la muerte. Huiría, pero mis piernas no corren tan rápido como quisiera. Por tanto, pienso que tal vez es momento de decir algunas cosas al responsable de mi actual situación. Podrá silenciarme, pero todo silencio tiene su precio: Ha mostrado usted ser tan bárbaro y despiadado como afirman sus más duros críticos. Ha mostrado usted no tener respeto por la vida, la libertad o algún valor de la civilización. Ha mostrado ser indigno de su cargo; indigno de la confianza de hombres y mujeres civilizados. Podrá lograr silenciar un hombre, pero el aullido de protesta, Sr. Putin, retumbará en sus oídos por el resto de su vida. Que Dios se apiade de usted por lo que ha hecho, no sólo a mí, sino a la amada Rusia y su pueblo.

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11 Comentarios:
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  • Publicado el lunes, 11 diciembre, 2006. Blogger LUIS AMÉZAGA escribió…

    Hombre, alguna trama hay cuando el dichoso Polonio 210 (que yo sí confieso que no sé qué coño es) anda por ahí como si estuviera de tourné europea. Y supongo que el muerto por esa sustancia no sea invención. A partir de ahí, no he oido a líderes acusar a Putin ni a su gobierno, pero desde luego la forma de asesinar y los métodos usados no son habituales en criminales de barrio. Por eso la sospecha de la participación de agentes o ex agentes de servicios secretos con motivos aún por descubrir. Ya en otra ocasión puse el acento en la limpieza de lo que se denomina servicios secretos (que habría que ver a qué nos referimos) de casi todos los países, empezando por España y sus alcantarillas que cada día que pasa huelen peor con policías traficando con explosivos y con Vera como actor invitado en el 11M entre otras joyas de la corona.

     
  • Publicado el lunes, 11 diciembre, 2006. Blogger César escribió…

    Estoy seguro de que a Litvinenko le asesinaron, D. Luis. No obstante, este affaire, tal y como nos lo han venido presentando, es una representación grosera y teatral al servicio de sabe Dios qué intereses.

     
  • Publicado el martes, 12 diciembre, 2006. Anonymous Tona Julia escribió…

    Tona Julia a César Augusto, salve.
    SERE LO QUE LOS DIOSES Y MI PROPIA VOLUNTAD DECRETEN (Cayo Julio César)¡¡No tengo palabras!!.

    La Pulga sigue esperando.
    Tona Julia.

     
  • Publicado el martes, 12 diciembre, 2006. Anonymous Nico escribió…

    Litvinenko simplemente traficaba con Polonio y ese dia buscaba un comprador pero ups, no cumplio las normas de seguridad y la palmo. El polonio es extremadamente caro y nadie del gobierno ruso pagaria nada para matar a un personaje tan insignificante como lo es Litvinenko.

     
  • Publicado el martes, 12 diciembre, 2006. Anonymous Nurgle escribió…

    El caso es que ¿quien es este señor? se dice exagente del KGB, pues parece que ni eso, parece ser que pertenecía al departamento que se encarga de traslado y custodia durante el mismo de presos, que un día la suerte le cruzo con Berezosky que acababa de sufrir un atentado, y fue e el primero que le atendió, cosa de la que el "padrino" quedo muy agradecido, mas tarde llegarían las denuncias (sin aportar pruebas) desde Londres que los atentados en los edificios de apartamentos que costaron muchas victimas en el 99 habían sido organizadas por Putin para meterle mano a los chechenos (como si no tuviese bastante con los miles de guerrilleros que se infiltraron en Daguestan y proclamaron una "Republica Islámica"). La obsesión era tan fuerte que llego a denunciar públicamente que los atentados del 11-S los había organizado el propio Putin (denuncia silenciada vergonzosamente por los medios, no sea que se le viese el pelaje al difunto).
    No se quien lo mato, pero entre todas las hipótesis que se plantean la mas inverosímil es que fuese una orden del presidente, (no porque no sea capaz de darla) por la propia insignificancia de sujeto, y aunque así fuese, pudiéndole acuchillar, atropellar, envenenar con ricino, disparar con armas de fuego etc., etc. ¿porque hacerlo con un sistema tan cantoso y complicado, además de caro?

     
  • Publicado el miércoles, 13 diciembre, 2006. Blogger Elhenna escribió…

    Eso pensaba yo...demasiado lio para cargarse a un tio.

    En fín, tambien se ha encontrado Polonio en el humo de tabaco...lo mismo estubo en un puticlub tanto, tanto.....tanto tiempo que las palmo de eso. ( Es mi hipótesis.., Puede ser válida tambien,No?)

    El

     
  • Publicado el miércoles, 13 diciembre, 2006. Blogger César escribió…

    Tú y yo estaríamos ya amojamados, EL, si el Apolonio 210 Pérez de nuestros cigarrillos hubiese resultado tan letal como el de továrish Litvinenko. No obstante, lo que el sentido común sostiene va a misa: mucho ruido y poca nuez. Poco personaje para semejante despliegue, en palabras de Nico, y demasiado sofisticada la estrategia criminal si consideramos la muy exigua entidad del presunto enemigo, parafraseando a Nurgle.

     
  • Publicado el jueves, 14 diciembre, 2006. Anonymous Anónimo escribió…

    Muy bueno el comentario, me parece un acertado razonamiento el suyo. Uno de los pocos coherentes que he visto con respecto al caso del Polonio.

    Ya de paso, habría que iniciar una corriente de denuncia a la prensa por iniciar una historia grotesca con el firme propósito de dar de comer a un montón de periodistas dispuestos a llenar páginas y páginas de períodicos con una historia para gozo de los añorantes de guerra fria. Si el caso es vender y cada cual hace su teoría de la conspiración ahí queda la mía.

    Se habla mucho del recientemente adquirido poder de Putin (recientemente incrementado por el precio del petroleo), pero no se habla del poder de los medios de comunicación para que una cosa parezca lo que no es, o sí.

    Lamentablemente, nunca sabremos la verdad, al menos los hechos verdaderos tal y como se produjeron.

     
  • Publicado el sábado, 16 diciembre, 2006. Blogger Iceman86 escribió…

    Ahora ha dicho el ministro de defensa ruso, que el señor litvinienko no era nadie sino un simple agente de vigilancia de presos con mala disciplina, que fue despedido por Putin cuando dirigia el FSB

    seria esta una nueva teoria.

    saludos

     
  • Publicado el sábado, 16 diciembre, 2006. Blogger César escribió…

    Iceman, si Sergey Ivanov lo ha explicado así, seguramente así se escribe la historia. No obstante, entre lo que el Ministro ruso de Defensa dijo y lo que el Licenciado de turno dice que éste dijo, apuesto a que existen algunas diferencias de bulto ... Me explico: quizá Aleksandr Litvinenko se encontró un buen día con la carta de despido cuando Putin dirigía el FSB. Dudo, en cambio, que haya sido Putin, personalmente, quien tomase la decisión de enviarle al paro ... Dudo, incluso, que supiese de su existencia mortal ... Ejem.

     
  • Publicado el miércoles, 20 diciembre, 2006. Anonymous Anónimo escribió…

    Les hace falta un poco de disciplica, товариш.

     
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