Enlaces ▪ Blogroll
Paisanaje
haz click

Vídeo
Crónicas de otra guerra: plusvalías del tabaco en la adolescencia
8 de abr. de 2006
Nada de Sargentos de las Tropas Federales en el Cáucaso ruso. Es otra clase de guerra la de hoy; pretérita, incruenta, sugerente, eternamente inacabada ... Librada en todos los tiempos desde que el hombre es hombre; antes y después de todos los tiempos. Crónica de historias individuales acontecidas en una etapa de tránsito desde el imperio de las hormonas hacia el de la razón.
Una noche, poco después de las 12, cuando los billetes de 1.000 pesetas aún mostraban a Sus Majestades los Reyes Católicos, salí de casa con la encomienda de acompañar al primo Julio, torero él, que pasaba unos días en cierto hotel de mi ciudad. Antes de cruzar la puerta de la calle, mi padre me entregó uno de aquellos ejemplares verdes para que le comprase cigarrillos ingleses de contrabando en un quiosco próximo, que permanecía abierto diariamente hasta las tantas.

Mientras caminábamos, me preguntó Julio: cuántos años tienes, chaval? ... Dieciseis, respondí [él me doblaba la edad] ... Pues ya es tiempo de que te tomes una copa como Dios manda, coño!

Subimos a un taxi e indicó al conductor que nos llevase a algún lugar donde hubiese ambiente ... Cinco minutos después entrábamos en un cabaret. Julio sonreía. Los camareros nos miraban con rostro escéptico, y media docena de mujeres, inusualmente elegantes para mi adolescente criterio, cuchicheaban entre ellas sin quitarnos la vista de encima. Yo -huelga decirlo- estaba acojonado.

Un minuto después descansaban sobre nuestra mesita -cutre mesita-, frente a un escenario vacío y oscuro como la noche, en un salón bastante lúgubre e igualmente vacío, una botella de champagne y cuatro copas. Completaban la decoración, sentadas junto a ambos, dos putas vestidas de largo y escotadísimas. La más alta, portuguesa ella, jugueteaba con la corbata de mi primo. Supuse que estaría contándole cosas muy simpáticas, pues Julio reía sin cesar.

Mi partenaire ocasional resultó ser libanesa. Era menuda, con buenas tetas y dos ojos enormes. No hablaba ni palabra de Castellano, y por aquel enconces yo sólo podía defenderme pobremente en Francés, que ella parecía desconocer por completo, excepto para pedir más champagne.

De pronto, me sacó a bailar. Julio continuaba retorciéndose de la risa y metiendo mano a su acompañante. Yo seguía tan acojonado, que la hija de Alá tuvo que dirigir mis manos hasta situarlas sobre su cintura, pelín encima del culete, al tiempo que se pegaba a mi como una lapa, envolviéndome entre sus brazos. Todo su relieve corporal se hizo evidente sobre mi cuerpo ... Santa madre del Profeta! Qué subidón de adrenalina!

Retiró levemente el torso, sin soltarse, y con su mano izquierda separó la muy liviana tela que cubría su pecho, mientras hacía un gesto direccional e inequívoco con la mirada ... Coooño! Nunca había imaginado que desde la atalaya de un escote pudiesen divisarse los tobillos de una mujer ... Y qué hermosa era la muy puta!

Sus labios me supieron diferentes. Ya intuía yo que besar significaba mucho más de cuanto había experimentado con la buena de Nuria, unos meses menor que yo, tan inexperta como yo y siempre dispuesta de ombligo hacia arriba [sólo la mano, y no siempre, estaba autorizada entonces a explorar el cono sur de las chicas decentes]. La libanesa me besaba con tal fervor, que por un instante llegué a creer que le gustaba. Era absolutamente lasciva; con un puntito de ternura. Si aquello era el infierno, ahí quería ir yo de cabeza.

Mi atribulado corazón adolescente estaba en trance de sufrir un colapso masivo cuando Julio me alcanzó en la espalda, haciendo toc-toc con sus nudillos: cuidado, chaval, que es profesional. No vayas a enamorarte. Venid pronto a la mesa o terminarás corriéndote de pie ...

... Eran las 5 cuando casi atropellé a mi padre mientras franqueaba sigilosamente y a oscuras la puerta de casa. Él me inspeccionó en silencio con la mirada. Mis manos estaban vacías [bueno, retenían aún el perfume de la hija de Alá]. Nada parecido a sus Benson & Hedges de estraperlo. El interior de mi bolsillo también se hallaba huérfano. Ni rastro de los Reyes Católicos, desaparecidos tras los Romero de Torres* del cabronazo de Julio, entre botellas de champagne, boleros y labios de seda efímera ...

Vete a la cama, golfo! -fue cuanto dijo; sin titubeos ni preguntas.

Y jamás volvió a mencionar el tema. El bueno de Alonso, convencido de que su primogénito había sido desvirgado aquella noche, debió pensar que las 1.000 católicas pesetas -mucho dinero entonces- representaban una inversión moralmente justificable en mi tránsito hacia la hombría.

* Entre 1.955 y no recuerdo ahora cuál de los años 70 circularon en España unos billetes de 100 Pesetas con la imagen del genial pintor Julio Romero de Torres en el anverso, en tanto que una sus obras más populares presidía el reverso.

* El audio corre a cargo de la sublime Aziza Mustafá Zadeh [Azerbaiján].

Etiquetas: ,

 
5 Comentarios:
IMPORTANTE

▪ Procura que tu comentario guarde relación con el tema del día.
▪ Usa tu nombre o un alias cualquiera, pero no hagas comentarios anónimos, por favor.
▪ Eliminaré sobre la marcha cualquier anotación que incluya observaciones de carácter ofensivo.
▪ Todos los comentarios en entradas con antigüedad superior a 30 días están sometidos a moderación previa.

NOTA.- El formulario de publicación de Comentarios se abrirá en una pestaña independiente. Ciérrala cuando hayas concluido la tarea y a continuación presiona F5 para visualizar tus propias notas en la pantalla principal.
  • Publicado el domingo, 09 abril, 2006. Anonymous Anna escribió…

    Como diría uno que yo me sé, ¡manda huevos!

     
  • Publicado el domingo, 09 abril, 2006. Blogger César escribió…

    No olvides el copyright, Ana de las dos eNes. No quisiera verte en los Tribunales afrontando una demanda de D. Federico Trillo ...

     
  • Publicado el lunes, 10 abril, 2006. Blogger LUIS AMÉZAGA escribió…

    " Y qué hermosa era la muy puta" , nunca mejor dicho. Espero que a partir de entonces hayas diversificado tus inversiones monetarias ;)

     
  • Publicado el lunes, 10 abril, 2006. Blogger Cenicienta escribió…

    Bueno, es otra forma de contar anécdotas.. jejeje
    Muy listo tu 'torero'. Se o pasó genial a tu costa.

     
  • Publicado el lunes, 10 abril, 2006. Blogger César escribió…

    Pues sí, D. Luis, aunque 1.000 pelas de entonces eran muchas pelas -y más aún en el bolsillo de un adolescente-, aprendí en aquella memorable jornada algunas cosillas interesantes acerca de los puntos fuertes de la Economía frente a las amenazas inflacionistas [lo aprendí, claro está, por constatación del hecho contrario; esto es, la facilidad con que nos la metieron doblada entre Portugal y Líbano].

    Ojo Bonito, el torero se gastó algo más que yo. En realidad, le estoy muy agradecido por aquella breve lección de Relaciones Internacionales.

     
DÉJANOS TU COMENTARIO
◄◄ Regresar
 




Lo más leído
Entradas anteriores
Archivo ▪ Búsquedas internas














    Í n d i c e
Autor

acerca de mi



Facebook Twitter RSS

2004-2014 ▪ Desde mis gafas

Site Meter