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A todo gas ... Natural, of course
16/1/2006
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Agua, energía eléctrica, gas …

… Como sucede con todas aquellas cosas omnipresentes en nuestra vida cotidiana, no es corriente que nos detengamos a reflexionar sobre su naturaleza, o sobre cómo llegan a nosotros de manera tan aparentemente simple; o acerca de los recursos económicos, industriales y logísticos puestos en juego, etc.

Una parte de la humanidad pasa sed. Muchas personas mueren diariamente en África y Asia por falta de agua potable. En mil y un lugares del planeta donde existen emisoras de TV no es posible accionar un interruptor y sentarse a disfrutar del espectáculo a cualquier hora; ni siquiera disponer de luz eléctrica la mayor parte de la jornada … Cuando el frío invernal aprieta, la calefacción eléctrica o por gas o gasóleo no es un algo generalizado más allá de Occidente; ni siquiera entre los individuos que pueblan las naciones productoras de combustible … Qué paradoja, ¿verdad?

Hubo un tiempo en que europeos y norteamericanos pensábamos que el agua que mana del grifo y la energía que alimenta nuestras bombillas, cocinas y estufas eran recursos inagotables. Finalmente, hemos comenzado a despertar del absurdo gracias a un único factor estimulante, que jamás falla: el dinero que sale de nuestros bolsillos, en cantidades progresivamente mayores, simplemente para mantener los estándares adquiridos.

La crisis petrolera de 1973 supuso la primera gran alerta. Muchos supieron entonces que el oro negro no era el maná. Comenzó a hablarse de reservas, de racionalización en los consumos … No puede decirse que hayamos aprendido demasiado de aquel susto [al menos a nivel de gasto individual]. En todo caso, hemos asumido con gran estoicismo el imparable alza en el precio de las gasolinas, sin dejar por ello de utilizar intensivamente el automóvil y sin privarnos de renovar nuestro vehículo a intervalos cada vez menores ... Vale, llenar el depósito es caro. Vale. Pero ganamos más dinero que antes; la electrónica está regalada; puedes pagar las vacaciones con tarjeta de crédito y el precio de las hipotecas es bajísimo. ¿De qué más hay que preocuparse?



Pues yo empezaría a pensar en el gas. Y no hablo de la tradicional bombona de butano, cuyos días de gloria se escriben en pretérito, en tanto que su futuro comercial es testimonial. Me refiero al combustible del siglo XXI, el Gas Natural, convertido por obra y gracia de su misma abundancia, por causa de las así llamadas economías de escala, y en aras de una menor agresión al medio ambiente, convertido por todo ello, digo, en protagonista de los años venideros en un mundo que evalúa su desarrollo en términos de consumo energético.

Producción de Gas Natural en el mundo desde 1.970
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Instalados como lo estamos en una extraordinaria crisis petrolera, debida en buena parte a la cruzada de Irak –es decir, a la actividad especulativa iniciada entonces para sufragar el coste de la guerra y, simultáneamente, enriquecer aún más a las grandes Corporaciones del petróleo-, continuamos dando por sentado que el gas, que ha ido instalándose paulatinamente, de forma irreversible, en la vida diaria de las industrias y los hogares occidentales, es un tema de segundo nivel. Nada inquietante.

La realidad, por el contrario, es que más allá de las muchísimas ventajas que ofrece el gas a casi todos los niveles –como tendremos ocasión de repasar-, incorpora entre sus atributos intangibles un factor de amenaza mayor aún que la del crudo, que nos ha hecho vivir sobresaltados por culpa del constante tira y afloja de precios durante las tres últimas décadas. Esa amenaza deriva de una clarísima
mayor concentración de la oferta y de la mayor complejidad inherente al transporte desde los yacimientos hasta los puntos de consumo final.

Todavía no se habla seriamente de estas cosas.
Los recientes acontecimientos de Ucrania [y Moldavia, y Georgia y Armenia, que ni se mencionan en la prensa, aún tratándose de diferentes personalidades del mismo problema] son contemplados por Europa como un conflicto más o menos localizado. Nadie parece leer entre líneas –el circo mediático, en general, ni se entera- que cuando los rusos cortaron el suministro a sus vecinos ucranianos, al tiempo que ofrecían tranquilidad a sus clientes de la UE, estaban enviándonos un mensaje la mar de interesante: eh, chicos, el gas que fluye por las tuberías hacia vuestros países, y que tan confortables hace vuestras vidas, nace en este otro lado; nuestro lado. Por si lo habíais olvidado. Buena parte de vuestro bienestar presente y futuro depende de nuestros suministros; de su constancia y su precio. Hay armas para la guerra y otras, más sutiles y no menos poderosas, para la paz. Tomad nota.

Ni por asomo estoy sugiriendo que desde Rusia se nos amenace. Nosotros necesitamos comprar y los rusos, a su vez, quieren y necesitan vender. Sin embargo, el gas natural representa un recurso político de incuestionable valor, y no me cabe duda de que desde Moscú lo harán valer para afianzar sus planes de desarrollo y su posición como nación clave, no puenteable, en el contexto internacional. Nada menos que el 20% del consumo energético mundial –y creciendo de modo imparable- se basa en esta fuente de energía. Obviamente, en el Kremlin comprenden mejor que bien lo relevante este dato …

El mapa que ilustra este post, aún algo desfasado –data de 1998-, muestra una radiografía espeluznante del continente europeo, sembrado de gasoductos cuyo origen se ubica tras el antiguo telón de acero [salvo los ramales italiano y español, que enlazan con los yacimientos de Argelia].

En la próxima entrega haremos una breve incursión –no somnífera- en los fundamentos técnicos y económicos del fenómeno [qué clase de combustible es el gas natural; cómo y cuánto se vende, etc], dejando el tema aparcado por algún tiempo tras esbozar, en un post ulterior, los cambios habidos en la geopolítica de la Comunidad de Estados Independientes [CEI] al hilo de una estrategia rusa, radicalmente nueva, en relación con el gas; estrategia muy dura, sin duda, que pone fin a la práctica ancestral de subsidiar a las Repúblicas ex Sovieticas carentes de hidrocarburos [con la única excepción de Bielorrusia].

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8 Comentarios:
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  • Publicado el lunes, 16 enero, 2006. Anonymous Anónimo escribió…

    Una de las cosas por las que me gusta leerte es, que pese a la parafernalia de los politicos, que aburren muchas veces, dices verdades que estos mismos olvidan, y parte de la gente "corriente" tambien, en la cual me incluyo de vez en cuando. No podemos olvidar lo que mencionas, es muy facil encender el ordenador en casa calentito tomando un delicioso cafe, sin pensar, que sin gas o sin energia todo eso no podria ser. Seria bueno que un solo dia supieramos que significa eso.
    Cruz

     
  • Publicado el lunes, 16 enero, 2006. Blogger LUIS AMÉZAGA escribió…

    Iba a dorarte la píldora, pero ya vale con lo anterior que luego te acostumbras.

    Me gustan los "mensajes", nunca amenazas, que nos vienen de los suministradores de gas y de los del petróleo. El otro día Chávez también se puso en la coyuntura de si "dejamos de extraer petróleo qué pasaría". Qué majos. Pues que todos dependemos de todos, y los que se pasan de listos, resbalan.

     
  • Publicado el martes, 17 enero, 2006. Anonymous Anónimo escribió…

    Yo también empezaría , no a pensar en el gas natural, que llevo mucho tiempo haciéndolo, pero si a preocuparme por la “ crisis del gas “. Tal es su magnitud , que gobiernos ,dirigentes expertos y europeos ya ni piensan en los crudos, aunque hayan terminado 2005 a mas de US$ 60 el barril.
    Como auguraban los analistas geopolíticos más influyentes de UE, Estados Unidos y Asia Oriental, Vladymír Putin simplemente está recreando una superpotencia sucesoria de la ex URSS , sin su carga militar.

    Antes, el poder residía en un arsenal nuclear. Ahora Gazprom y su entorno dejan en evidencia que los nuevos equilibrios globales no pasan por el terror bélico, sino por los hidrocarburos, la gran debilidad de Norteamérica.

    En lugar de bloques rígidos se seleccionan de manera flexible, aliados y enemigos, de momento la CE ya ha iniciado una ronda informal de contactos con Rusia, Ucrania, Turquía y con los autogobiernos de habla turca al sur de las fronteras rusa y de Estados Unidos.
    Otra coincidencia , el golpe a Kiev coincide con el turno de la presidencia de Putin en el grupo de los 8 .


    Creo que el Kremlin plantea una doble estrategia, y no es que yo entienda mucho de estrategias , pero no hace falta pensar mucho para darse cuenta que tiene la sartén por el mango y de esta manera, presiona por una parte a Ucrania para forzar un gabinete de coalición entre Víktor Yuschenko y los dirigentes filorrusos. Si la idea funciona , se repetirá en Letonia y Moldavia.

    La estrategia de Gazprom no solo apunta a estados de la ex URSS, sino que también es una llamadita de momento solo psicológica a Europa occidental: el gas como espada de Damocles. Eso me ayudaría a comprender la extrema cautela de la CE y el silencio Alemán, en contrapartida con las advertencias hechas por Finlandia.

    Lo tenemos mas Crudo que el petroleo.

    EL

     
  • Publicado el martes, 17 enero, 2006. Anonymous Anónimo escribió…

    Cada vez que regreso y me pongo al día en tu blog, me llevo un montón de sorpresas. Nunca habría imaginado que todas estas cosas rusas tuyas pudiesen parecerme interesantes. Ya ves.
    Y las fotos? Cada día eres más atrevido (pero verás que soy buenita y no pregunto)

     
  • Publicado el miércoles, 18 enero, 2006. Blogger César escribió…

    A veces no está nada mal pensar en todo lo que se esconde tras las cosas más elementales de nuestro entorno, Cruz. Es un ejercicio conveniente y, eventualmente, instructivo.

    Por fortuna, D. Luis, todo paralelismo entre Vladímir Putin y Oscar Chávez es ciencia-ficción. El líder ruso no pretende sino devolver a su nación el protagonismo que le corresponde; sanearla, fortalecerla en todos los órdenes y ponerla a salvo de tantas y tantas amenazas y acciones de rapiña como las sufridas durante el reinado del Boris Stolíchnaya Eltsin.

    El progreso de Europa es bueno para la Federación Rusa. Los iluminados gobiernan en Caracas. En el Kremlin, con todos sus errores, sólo trabaja gente pragmática. Chávez es incluso más peligroso que los antiguos dirigentes de la URSS. Por el camino que lleva, cualquier día le dan una soberana lección [que estaría más justificada, creo yo, que otras recientemente impartidas en el Oriente Medio y un poco más a la derecha en el mapa ...]

    EL, ésa es mi tesis de fondo: el Gas Natural como arma para la paz [usada con inteligencia, por supuesto]. Europa, a excepción de Noruega, Gran Bretaña y Holanda, es cláramente deficitaria en recursos energéticos. Por su parte, Estados Unidos, a pesar de su gran capacidad productora, precisa mucho más de lo que sus yacimientos contienen para alimentar la gran maquinaria económica nacional.

    Así las cosas, Rusia goza de una posición envidiable, pues dispone de reservas sobradas para satisfacer la demanda interna presente, la previsible y la proveniente de terceros países. Además, la Federación Rusa no es Oriente Medio. No existen dudas acerca de la solvencia del Kremlin para mantener la estabilidad interna; aún a pesar de eventuales accesos febriles en el Cáucaso [que serían menos y menos serios si Occidente se comportase con más lealtad y honestidad ... No es momento de extenderse].

    En cuanto a las coincidencias que sugieres entre la puesta en práctica de esa nueva y férrea estrategia gasista por parte de Moscú y los asuntos del G8 -y otros-, mi opinión personal es que se trata de simple coincidencia. 2005 debía finalizar antes dar paso a la nueva política comercializadora [que no es homogénea en todos los casos, como veremos en este espacio muy pronto]. El único aspecto en el que los estrategas rusos han debido poner especial atención -desde mis gafas, claro- es en el momento político que atraviesa Ucrania. Ni una sola de las opciones políticas ucranianas en liza puede permitirse hoy, cabalmente, ignorar al Kremlin. Y se terminó eso de robar diariamente, como han venido haciendo durante años, más de 100 millones de metros cúbicos de gas ... Se dice pronto, ¿verdad?

    A Washington y a Bruselas no les salen las cuentas. En realidad, algunas cuentas no deben salir jamás -también desde mis gafas. Por supuesto, si persisten en dificultar el proceso de regeneración de Rusia, desestabilizando su patio trasero a base de experimentos cítricos -¿nos entendemos?-, en tal caso quizá estrenaremos una verdadera Crisis del Gas [y para provocarla ni siquiera es necesario cerrar el grifo].

    Pero no llegará la sangre al río ... ¿O sí?

     
  • Publicado el miércoles, 18 enero, 2006. Blogger César escribió…

    O muy alterado anda mi olfato, o yo diría que se te ha olvidado firmar, Ana de las dos eNes ... No olvides confesarte tras pasar por la Sección de Fotografía.

     
  • Publicado el jueves, 16 febrero, 2006. Anonymous Anónimo escribió…

  • Publicado el viernes, 17 febrero, 2006. Blogger César escribió…

    Muchísimas gracias, Jesús, por las referencias bibliográficas aportadas. Todo un privilegio viniendo de alguien con semejante background.

     
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