Enlaces ▪ Blogroll
Paisanaje
haz click

Vídeo
Crónicas moldavas: lo que acontece mientras los políticos coquetean con las cámaras
21 nov. 2005
.
Lo que viene a continuación forma parte de un pequeño ensayo de un centenar de páginas, cuya segunda edición completé hace ahora tres años. Por tanto, hemos de asumir que las pocas cifras que verás más adelante han sufrido diversas alteraciones -no demasiado significativas, por desgracia.
.
He seleccionado este fragmento porque aborda someramente el déficit asistencial que sufren los moldavos, en sentido amplio; un ámbito en que los progresos habidos a partir de 2002 son francamente escasos [dando por bueno que pueden enumerarse; lo que es mucho suponer].
.
Sin embargo, tratar este asunto hoy obedece a que esta misma mañana he sabido que el único hijo de una mujer extraordinaria, que colaboró intensamente conmigo durante año y medio en Kishinev, padece una grave enfermedad; una de esas afecciones para las que todo cuidado es poco -se me entiende, ¿verdad? Pues aún me entenderás mejor cuando hayas leído los párrafos que siguen.
.
Mientras los políticos en Moldavia o en Georgia -por ejemplo-, sin peso específico alguno en el contexto internacional, acreditan diariamente haber olvidado el significado de la palabra realidad, jugando a ser grandes líderes de nada, los mismos males que inspiraron sus ideales y carreras tiempo atrás continúan ahí, intratados e intratables; causando estragos como en aquellos años de oposición y escalada, cuando los líderes actuales censuraban a sus predecesores acusándoles de haber vuelto la espalda al pueblo ... Manda huevos!!
.
... Aún en el mejor de los escenarios posibles, Moldavia -o Moldova- y los más pequeños Estados de la CEI sin reservas de hidrocarburos en sus respectivos subsuelos experimentarán serias dificultades[1] de toda índole durante el próximo decenio, al socaire de una deuda muy elevada y de un programa de reformas estructurales que supondrá, en la práctica, el principio del fin de todo un estado de cosas, pues la transición ha traído consigo el deterioro imparable de pilares sociales básicos, que operaban en medio de una gran eficacia durante la etapa soviética; de modo que no son pocos hoy los que, desafortunadamente, identifican democracia con pobreza. Después de todo, cada uno habla de la fiesta según le va en ella, ¿no?

Los moldavos, al igual que sus homólogos en las restantes regiones de la URSS, gozaban de un sistema educativo de calidad, que situaba su perfil poblacional al mismo nivel que en los países más avanzados de occidente y quizá un punto por encima en ciertas parcelas científicas. Sin embargo, la ausencia casi total de inversiones y becas durante los últimos diez años, unida a la catastrófica situación salarial de los cuadros docentes, viene produciendo efectos indeseables, sobre cuyas secuelas previsibles no se reflexiona cabalmente desde las instancias gubernamentales.

La cuestión sanitaria tiene matices más crudos todavía. No sólo han sido severamente recortadas las prestaciones a las que el ciudadano puede acceder gratuitamente, sino que, en la práctica, los moldavos han de pagar por cada acto médico del que son beneficiarios. Para expresarlo de manera más gráfica, la insolvencia individual puede representar, eventualmente, una condena a muerte. A tales extremos se ha llegado en la carrera hacia un malentendido progreso.

Pero hay más aún: la insultante condición salarial del personal facultativo, totalmente equiparable a la del profesorado, ha servido en este caso para que buena parte de los profesionales de la capital se enriqueciese -en el medio rural es diferente-, perdiendo de paso todo interés en promover las profundas reformas que precisa urgentemente el sistema de salud [el cuadro de magnitudes salariales -aún refiriéndose al ejercicio 2000- es sangrantemente explícito; valga la licencia].

El Estado paga peor que mal y con retraso. A cambio, cierra los ojos y permite a los profesionales imponer una sobretasa a cada paciente [dinero opaco, por descontado]. Dicho gravamen -que no figura en ningún documento o baremo- establece, sin embargo, una relación proporcional y oficiosa entre la cuantía del mismo y la calidad de la asistencia dispensada[
2].

Otra manifestación de penuria en materia de política social [nótese que el déficit público –no el presupuestario- es equivalente a cero en Moldavia] revela que la pensión media asciende a 102 Lei/mes, es decir, 9,20 € ó 1.530 ptas., aproximadamente[3]. Dicha cantidad sólo satisface el 24,4% de la cifra mínima de subsistencia estimada para los pensionistas [397,40 Lei] y, tras el ajuste de la inflación, representa únicamente el 10% de su equivalente en 1990, un año antes del final de la etapa soviética –algo difícilmente asumible para un ciudadano de la UE-, y bastante menos de los 40 rublos –promedio- que percibía mensualmente un pensionista de la URSS a comienzos de la década de los setenta, en plena era Brezhnev [por aquel entonces, el Estado dedicaba al sistema público de pensiones alrededor de 20.000 millones de rublos anuales. Y aunque el promedio per capita continuaba siendo muy modesto, concedía a sus aproximadamente 41,5 millones de perceptores una capacidad adquisitiva menos precaria, e iba acompañado de otras medidas reales de protección social].

Evidentemente, pensionistas y trabajadores en activo buscan, y corrientemente encuentran, la manera de complementar la diferencia de ingresos que separa la estadística de la dignidad. El resultado se concreta en una enorme bolsa de actividades sumergidas; un pacto de impotencia y corruptelas de distinto calibre entre el muy inmaduro sistema y los individuos a cuyos intereses pretende servir [
4].
.
.
[1] Así se recoge en un informe del año 2.000 sobre Deuda Externa y Sostenibilidad Fiscal de los Países en Transición, en el que el Banco Mundial defiende este pronóstico y concede algunas opciones a Moldova, al tiempo que resalta la superior capacidad estructural de la economía de Armenia para afrontar sus compromisos internos y externos durante los años venideros. En el mismo documento se hace crítica y autocrítica de la ligereza con que se han concedido determinados préstamos a los países de la CEI y del modo en que fueron sobreestimadas la voluntad y capacidad de los gestores de dichos Estados al comienzo de la transición.
.
[2] Un cirujano cobra oficialmente arededor de 20 dólares mensuales. No obstante, cada uno de sus pacientes abonará entre 20 y 100 dólares adicionales en concepto de agradecimiento por el celo desplegado en su curación. Y para que todo se acerque a la dignidad durante el período de hospitalización, será conveniente repartir también algún dinero entre el personal auxiliar, cuyas condiciones laborales son frecuentemente inhumanas.
.
[3] Las pensiones se han venido abonando tradicionalmente, a partir de la independencia, con retrasos escandalosos, y a menudo eran satisfechas en especie, mediante la entrega de productos manufacturados por diversas industrias dependientes del Estado, que debían ser consumidos o vendidos a terceras personas por parte de los mismos pensionistas. No obstante, ya en la segunda mitad de 1.999 comenzó a combatirse activamente esta lacra funcional y [oficialmente] se ha solventado por completo a partir de marzo-2001.
.
[4] A semejanza de lo que acontecía durante la etapa soviética, las autoridades toleran la economía paralela de las gentes modestas –en realidad, toleran casi todos los modelos sumergidos que no resultan demasiado evidentes- como una válvula de escape a su decepción y frustración consumista, así como para obviar un hipotético desafío abierto al sistema. Después de todo, una sociedad inmersa en la economía paralela es una sociedad despreocupada por las reformas. Y, por otra parte, en tanto los individuos sigan considerando este fenómeno atávico como un hecho necesario y deseable en sus vidas, existen poquísimas posibilidades de colaboración ante una eventual e hipotética puesta en marcha de iniciativas correctoras.

Etiquetas: , , ,

 
4 Comentarios:
IMPORTANTE

▪ Procura que tu comentario guarde relación con el tema del día.
▪ Usa tu nombre o un alias cualquiera, pero no hagas comentarios anónimos, por favor.
▪ Eliminaré sobre la marcha cualquier anotación que incluya observaciones de carácter ofensivo.
▪ Todos los comentarios en entradas con antigüedad superior a 30 días están sometidos a moderación previa.

NOTA.- El formulario de publicación de Comentarios se abrirá en una pestaña independiente. Ciérrala cuando hayas concluido la tarea y a continuación presiona F5 para visualizar tus propias notas en la pantalla principal.
  • Publicado el martes, 22 noviembre, 2005. Anonymous Anónimo escribió…

    Me parece muy fuerte lo que cuentas, y el descaro de los politicos que no tienen sentido de la decencia ni conocen la palabra honesto. Pienso que no hay que perdonarle una, y que haces bien en denunciar, desde estas tus gafas, todo lo que puedas. Mirando al interior de lo nuestro mas cercano, tambien estamos en una cuerda floja que veremos donde nos deja dentro de poco, con tanto juego a buenos y malos. Me pregunto, ¿Es esto una crisis generalizada? ¿Donde cres que esta la respuesta?. Cruz

     
  • Publicado el miércoles, 23 noviembre, 2005. Blogger César escribió…

    Supongo, Cruz, que el poder corrompe. En los sistemas parlamentarios, los votantes no somos realmente conscientes de lo que significa ceder a 200, 300 o más Señorías el tesoro de la Soberanía Popular.

    Cada vez que escucho a uno de nuestros representantes -ejem- pronuciarse en nombre de la Soberanía Popular, sufro un ataque de urticaria. Y la tomadura de pelo es tal, que ni siquiera el resultado de un referendum -el top de la libertad de expresión- resulta vinculante.

    Mientras no existan mecanismos de control ajenos al mismo poder oficial, y en tanto sean los Partidos quienes construyen una Justicia a su medida, subastando sillones en el Supremo y el Constitucional, tendremos una democracia virtual, de pacotilla, y ninguna otra cosa ... Claro que eso, aplicado a este gran jardín de infancia en que ha degenerado la Europa contemporánea, no representa problema alguno para el 95% del paisanaje. El que no mira es como el que no ve. Y nadie sufre por aquello que desconoce [bastantes preocupaciones tenemos ya con el punto arriba o abajo de las hipotecas y con los concursantes de Gran Hermano!]

    Lo que sucede en Moldavia y en tantos otros países menos afortunados que Occidente -desde una perspectiva material pura y dura- es tremendo y censurable. Pero yo me lo pensaría dos veces antes de vestirme con la toga de la superioridad moral ante esas otras naciones más desfavorecidas por la Historia.

     
  • Publicado el miércoles, 23 noviembre, 2005. Anonymous Nurgle escribió…

    Y cuanta razon tienes, tanto reclamar la libertad de prensa, para luego parir panfletos como el que a puesto Iñaki en su pagina, no se como tenemos la cara dura de pretender dar lecciones a nadie.

     
  • Publicado el jueves, 24 noviembre, 2005. Blogger César escribió…

    Voy corriendo a ver la página de Iñaki .... Gracias por avisarme, Nurgle. Estos días he leído poco a los buenos.

     
DÉJANOS TU COMENTARIO
◄◄ Regresar
 




Lo más leído
Entradas anteriores
Archivo ▪ Búsquedas internas















    Í n d i c e
Autor

acerca de mi



Facebook Twitter RSS

2004-2015 ▪ Desde mis gafas

Site Meter