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Vladímir Voronin, Presidente de la República de Moldavia
▪ La evolución de las especies (IIIª parte)
20 jun. 2005
Si haces tu primera incursión en esta web o en este apartado, te
sugiero revises antes de continuar los Capítulos 1 y 2 de la serie
.
Petru LucinschiPetru Lucinschi -en la imagen-, fue no menos ambiguo que su predecesor en la Presidencia de la República y mucho menos ejecutivo que éste en casi todos los órdenes. Considerado en 1.996 rusófilo por la clase política, sobrevaloró sus antiguos lazos con los dirigentes de la Federación Rusa para obtener una posición de ventaja en las negociaciones sobre el Transdniester.

La cumbre de sus actuaciones reunificadoras se asienta sobre la base de un memorandum firmado el 8 de Mayo de 1.997 entre Kishinev y Tiraspol para definir el Estatuto futuro de la región secesionista en torno al concepto de Estado Común. En opinión de quien redacta estas líneas, Lucinschi necesitaba mostrar una mayor profundidad en los asuntos diplomáticos que la de sus predecesores.
El líder rebelde, Igor Smirnov, a su vez, estaba obligado por quienes le avalaban desde Moscú a realizar algún gesto político que aligerase su imagen de irredentismo y proverbial intransigencia. Todo fue un tremendo bluff.

El célebre memorandum quedó en agua de borrajas, con excepción de mínimos avances en la imprescindible armonización de políticas económicas y monetarias. Así, mientras el Presidente moldavo proclamaba que se habían establecido los principios de unas nuevas relaciones en el marco de un único Estado, Smirnov insistía en que la soberanía estatal de su República quedaba preservada en el documento.

De hecho, la Duma -
Государственная дума o Cámara Baja del Parlamento ruso- había declarado en 1.995 que la región del Transdniester era “zona de interés estratégico para Rusia”, y ni Boris Eltsin ni posteriormente Vladímir Putin han demostrado nada en sentido contrario. Parece obvio que las acciones de recreación de la Gran Rusia son escasamente compatibles con la hipótesis de renunciar a un área de presencia militar avanzada en las fronteras de Europa Oriental, descaradamente basculada hacia la OTAN, y el el flanco meridional de una Ucrania que no termina de definirse.

Lo cierto es que Lucinschi, desencantado por el escaso eco de sus actuaciones ante el Kremlin, refrenó ostensiblemente su presunta rusofilia e inició una etapa de coqueteos con
el muy sinuoso Presidente ucraniano, Leonid Kuchma –solidarizándose con sus contenciosos frente a Rusia-, y con el entonces líder rumano Emil Constantinescu, con quien rubricó un Tratado Básico Bilateral repleto de ambigüedad calculada en sus constantes alusiones a las raíces históricas comunes y a la comunidad cultural e idiomática.

Para apuntalar aún más la soberanía de las políticas exteriores de Chisinau frente a Moscú, Moldova formalizó su ingreso en la
GUUAM, que no es sino una subestructura, más próxima al esperpento que a ninguna otra cosa, bajo la que se agrupaban originalmente cinco países de la CEI, desigualmente prestos a aligerar sus dependencias con Rusia y a coordinarse en proyectos económicos y de seguridad, con una tímida mirada puesta sobre las estructuras euroatlánticas.

En realidad, el camino recorrido desde aquel Agosto del 91 está repleto de indecisiones, improvisaciones y errores de estrategia. Mircea Snegur, el Primer Presidente de la nueva Moldova, fue víctima de la pasión, de la duda y del ensayo-error. Tuvo, no obstante, el talento y valor necesarios para rectificar una política que hubiese generalizado la confrontación social.

Moldavia_escudoPor su parte, Petru Lucinschi pasó por la Presidencia de la República, pero la República no pasó por él. Produjo infinitas crisis de Gobierno y ni un solo avance neto en ninguna de las grandes cuestiones heredadas. A pesar del triunfalismo de pasarela desplegado por el personaje, Moldova sólo creció bajo su mandato en pobreza, corrupción y desesperanza [en la edición de 1.951 de la Gran Enciclopedia Soviética puede leerse lo siguiente: “
El robo, como fenómeno social, es una de las irremediables concomitancias del capitalismo. El desarrollo global de la sociedad capitalista va acompañado de un tremendo auge de los delitos contra la propiedad”. Cincuenta años después, en la Moldavia de Lucinschi, la vieja doctrina comunista parecía encerrar no poco valor profético].
.
CONTINÚA

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