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El Kremlin pasa factura a sus socios renegados
27 abr. 2005
Novie Izvestya
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Нехорошие партнеры
[malos socios]
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Con este inequívoco títular -primera frase de la imagen de cabecera- anuncia hoy mismo el diario ruso Новые Известия (Novie Izvestya) el comienzo de un más que probable ciclo de acciones contundentes contra algunos antiguos hermanos en el seno de la URSS, cuya evolución a lo largo de estos trece años de soberanía ha supuesto un constante quebradero de cabeza para el Kremlin.
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"Malos socios. El Responsable del Ministerio de AA. Exteriores de la Federeación Rusa ha advertido a las Regiones rusas contra el establecimiento de contactos directos con los Países Bálticos y Moldova ... para lo que en adelante deben coordinar antes de nada sus acciones con las autoridades federales" [traducción abreviada del texto que ilustra la cabecera de este post].
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RusiaLituania, Letonia, Estonia y Moldavia -especialmente esta última- pueden servir a los dirigentes rusos para enviar una nítida señal de lo que espera a quienes perseveren en la senda de la ingratitud -porque así es como se percibe desde Moscú la actitud de estas jóvenes naciones independientes.
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La cuestión de los Países Bálticos arriba citados tiene su propia lectura diferenciada, por cuanto se inscribe en una trayectoria de desentendimiento crónico de las partes, nacida de la anexión de estos territorios durante la IIª Guerra Mundial. Ahora son miembros de la UE –de segunda clase, como los nueve restantes que han protagonizado la última ampliación comunitaria-, y desde su recién estrenada condición europea protagonizan algún que otro desplante ocasional frente a Rusia, al tiempo que han elevado el tono de sus reivindicaciones, pretendiendo que Moscú se haga cargo de indemnizaciones que –supuestamente- habría correspondido pagar a la Unión Soviética a cuenta de los presuntos daños y perjuicios derivados de la ocupación.

Moldova_regional
El caso de Moldavia es bastante más preocupante
. Muchísimo más: sin expectativa alguna fundamentada que haga verosímil la sempiterna milonga institucional de un futuro ingreso en el Club de Bruselas –algo que, además, no todos los moldavos desean-, y dada enorme crisis, rayana en el encono, que sacude las relaciones entre Kishinev y Moscú desde hace dos años, todo lo que la sociedad moldava debe esperar se reduce a palmaditas ocasionales en la espalda a cambio de nada, desde Occidente, y un despiadado puntapié en el trasero propinado por Rusia, que es su mayor acreedor, su mercado principal y su primer suministrador de casi todo.
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Lo cierto es que para tratarse de un Estado en bancarrota técnica, las autoridades se están comportando con tal temeridad, que el conflicto latente bien podría derivar en la consecución de una etiqueta de nación paria, en tierra de nadie, y al albur de los intereses ocasionales y el pim-pam-pum de unos y otros, al Este y al Oeste.

Quién ha convencido a
Vladímir Voronin, que alcanzó la Presidencia de la República como Comunista y rusófilo confeso, para convertirse en adalid del europeismo –donde imperan los capitalistas furibundos, como él mismo solía decir en los años de Oposición-, es un misterio jamás explicitado, aunque de perfiles identificables.

Ahora bien, cómo afrontará la nación un endurecimiento ya anunciado en la factura de los suministros energéticos –gas y petróleo, esencialmente-, con qué fondos hará frente a las ingentes deudas ya acumuladas por dicho concepto, y de qué manera compensará la muy previsible reducción de sus exportaciones hacia la Federación Rusa, son cuestiones que me superan por completo como ser pensante [y me inquietan profundamente como moldavo de adopción].

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2 Comentarios:
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  • Publicado el jueves, 28 abril, 2005. Blogger Lugarteniente escribió…

    Lo de Moldavia me huele a pataleta y no creo que tenga demasiados visos de continuidad en el futuro, o eso espero. En cambio, lo de las Republicas balticas me parece mucho mas estructural y desafiante. En terminos comparativos es como si una Andorra pretendiera tutear al gobierno español o frances. ¿A que esperan desde el Kremlin para tomar cartas en el asunto?

     
  • Publicado el viernes, 29 abril, 2005. Blogger César escribió…

    Lo de Moldavia tiene más miga de lo que aparenta. Como entidad nacional, no representa gran cosa, pero ha sido la gran decepción de Moscú en el extremo más occidental de la CEI; aunque -todo hay que decirlo- la conducta de Putin desde su llegada al Kremlin indica que no terminaba de fiarse de que Voronin fuese capaz de estar a la altura del programa electoral [tan pro-ruso] con el que obtuvo el poder.

    Y lo que sucederá -más allá de los acuerdos de la OSCE- es que entre Tiraspol y Moscú seguirán ingeniándoselas para que las tropas del XIVº Ejército Ruso continúen acantonadas en el Transdniester, justo sobre la chepa de la región más anti-rusa de Ucrania.

    De momento, tal y como yo lo veo, la región secesionista de Moldavia continuará siendo algo muy similar a Ossetia del Sur o Abkhazia, que no existen oficialmente, aunque viven absolutamente al margen del poder oficial, siendo militarmente incluso más fuertes que éste y sabiendo que si las cosas se ponen feas, las tropas rusas no permitirán una acción de reconquista.

    Lo peor, no obstante, es que los moldavos carecen de apoyos para enfrentar un agravamiento de la situación económica general si desde Moscú se ponen límites a las transacciones comerciales entre ambos países. Y si, además de eso, deciden que Kishinev pague por cada litro de petróleo lo mismo que Varsovia, la situación se hará insostenible.

    Ojalá todo quede en palabras amenazantes, por que mucho me temo que si alguien en Moldavia no hace un curso acelerado de pragmatismo, la colleja está garantizada.

     
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