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Elecciones en Moldavia: ni naranja ni rojo
5 mar. 2005
Vladímir Voronin, Presidente de la República de Moldavia.
Mañana, 6 de marzo, revalidará su mandato en las urnas
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Tras dar algunas vueltas a mi propio borrador mental, he decidido que si no comenzamos por el principio, nada tendrá demasiado sentido, excepto para los muy versados en los acontecimientos del Este europeo, en general, y en los de Moldavia, en particular. Sirva, pues, el pie de la imagen superior como conclusión anticipada de este post -pues tal cosa veremos, salvo guerra termonuclear que altere el desarrollo de las votaciones-, pero hagamos antes una sucinta inmersión en la historia más reciente de esta jovencísima, diminuta y baqueteada República:
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Moldavia Sin alteraciones significativas sobre el primitivo diseño estalinista hasta la llegada de Mikhaíl Gorbachev al Kremlin, en 1.986, los fantasmas de la territorialidad y la etnicidad afloraron paulatinamente, ganando peso en la escena política moldava a finales de los 80. Cuando el Moldavo –la variante local del Rumano- fue convertido en la Lengua Oficial del Estado, se organizaron de inmediato movimientos separatistas al Este y Suroeste del país, y las autoridades locales del Transnistria –o Transdniester-, de población mayoritariamente eslava y rusófona, rechazaron de plano la legalidad de dicha medida.

Ignorando la realidad de una Moldavia multiétnica -es decir, replicando los errores del pasado reciente-, un poder de nuevo cuño medraba en Kishinev –o Chişinău- a la sombra de la degradación del Imperio, afanándose en la construcción de una identidad nacional a medida, muy inspirada en la corriente de pensamiento nacionalista panrumano que parecía emerger con fuerza [parecía, insisto].
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No sólo se trataba de corregir la política lingüística de Moscú, sino de resaltar la independencia de la cultura moldava. A la declaración del Moldavo como lengua oficial del Estado, siguió la del Gagauzo como segunda lengua oficial, restringiéndose su ámbito de aplicación a las zonas pertinentes [la Gagauzia]. El secular y prevalente estatus del Ruso sufrió un severo recorte, viéndose relegado al honorífico papel de lenguaje de comunicación entre las distintas nacionalidades, desprovisto de todo rango institucional y asimilado, en la práctica, a la condición de comodín.

Transdniester En Septiembre de 1.990, tras la convocatoria de un referendum ad hoc, los representantes de la franja oriental recreron la República Autónoma Socialista del Dniester, que fue precedida por el nacimiento de una entidad homóloga en la región de Gagauzia, al suroeste de Moldova. Y cuando el 27 de Agosto siguiente se proclamó desde Kishinev la Independencia de Moldova frente a la Unión Soviética, el Parlamento de Tiraspol, la capital de la región al Este del Dniester, hizo lo propio y sentenció su propia independencia. El conflicto estaba servido [a la izquierda, arriba, vemos la bandera de la región secesionista, que se representa regularmente con y sin los viejos símbolos de la hoz y el martillo].

Un 60% de habitantes de origen eslavo -amén de las obvias simpatías de Moscú ante el irredentismo de los transnistrianos- daban argumentos sobrados a estos últimos para oponerse al poder central, capitalizado por oportunistas, salpicado de ambigüedades y -peor aún- parcialmente inspirado en los viejos tabúes de la reunificación con Rumanía. De modo que en la primavera de 1.992 las armas comenzaron a hablar. Se generó un verdadero estado de guerra, en el que fuerzas de Policía moldavas se enfrentaron a las Milicias Populares del Transnistria, apoyadas por el XIVº Ejército Ruso y algunas unidades voluntarias llegadas de diversos territorios de la Federación Rusa y de la CEI.

SuborovLas autoridades moldavas reclamaron entonces una intervención de la ONU, que nunca se produjo por obvias razones de respeto al statu quo geoestratégico vigente a comienzos de los 90. Finalmente, el 21 de Julio de 1.992 se firmó en Moscú un armisticio entre las partes implicadas, y una fuerza pacificadora mixta de 4.000 hombres fue desplegada en la llamada zona de interposición [la fotografía corresponde a un monumento al Mariscal Suborov, emplazado en Tiraspol].

Un millar de muertos –quizá más-, varios millares de heridos, decenas de miles de desplazados y una fuerte sangría económica -especialmente del lado moldavo-, sirvieron realmente para nada: el estatus del territorio secesionista dentro de la República de Moldova no ha sufrido alteraciones y, a decir verdad, poco se ha avanzado hasta hoy en las sucesivas negociaciones más allá de la posibilidad de que personas y mercancías circulen de manera razonablemente fluída entre ambos territorios.
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Así nace Moldova a la independencia: amputada del 12% de su supericie, del 17% de la población y privada de lo mejor de sus infraestructuras industriales, que aseguraban un 36% de la producción –incluída la generación del 87% de la energía eléctrica en 1.992- y nada menos que el 24% del PIB. Una catástrofe de proporciones colosales que avala la frustración de cuantos continúan preguntándose para qué doce años después.

Entre tanto, la República secesionista –únicamente reconocida por su homóloga transcaucásica del Karabakh- dispone de Constitución y Gobierno al uso tradicional -con Igor Smirnov en la Jefatura del Estado- y de una Administración y Legislación propias, que son como hijos póstumos de la inspiración soviética.




La degradación de lo ruso a instancias de un nacionalismo descontrolado, cuyo soporte social objetivo no estaba en consonancia plena con su vocación de trascendencia -como ha quedado bien demostrado a lo largo de los últimos años-, fue el catalizador de aquella guerra; no su desencadenante único. Los nuevos dirigentes moldavos sobrevaloraron el fervor aparente de una población que trataba de sacudirse el yugo soviético y a la que se indujo a creer que muy pronto gozaría de la misma calidad de vida que sus vecinos de Occidente. Confundieron la excitación eufórica que sobreviene a los grandes cataclismos de la Historia con una conciencia nacional pujante y presta para el combate. Un error macabro.
Kishinev

Vladímir Voronin es el tercer Presidente de la nación desde su Independencia. Ganó por mayoría abrumadora en los comicios de 2001 -nada menos que 77 de 101 escaños-, y en aquel entonces, por encima de otras incógnitas, parecía claro quién era el personaje y hacia dónde iba a encaminarse el rumbo de la nación. 

Yo mismo escribí el siguiente texto a mediados de 2002, como parte de un pequeño ensayo sobre las transiciones de Moldavia y Armenia:
Con la llegada de Vladímir Voronin a la Presidencia de la República el pasado año, tras un triunfo electoral sin precedentes de los Comunistas u otro grupo político cualquiera, ciertas inconsistencias de la etapa Lucinschi comenzaron a ser rectificadas de inmediato a fin de sacar al país de una senda diplomática que conducía directamente a ninguna parte, perpetuando así el bloqueo de asuntos capitales para la consolidación de la joven República. Eso es, al menos, lo que una buena parte de la sociedad moldava creía o deseaba creer.
Para resolver en el medio plazo la cuestión de la integridad territorial, era preciso imprimir un rumbo estable a los asuntos exteriores de la nación y hacerlo, además, de modo inequívoco y en sintonía con quienes tienen en sus manos todas o casi todas las herramientas para facilitar alguna clase de consenso entre las partes enfrentadas.

Voronin ha dado desde el arranque de su mandato vivas muestras de algunas actitudes básicas, afirmando ante cuantos querían escucharle que Rusia es EL Socio Estratégico de Moldova. También dejó claro ante su homólogo rumano, Ion Iliescu, que las relaciones con Rumanía deberían discurrir por los cauces habituales de buena vecindad y por ninguna otra vía especial [en la práctica, se ha llegado rápidamente a un peligroso deterioro de las relaciones bilaterales, con un reparto bastante parejo de culpabilidades entre ambas partes].
Con respecto a la GUUAM, reiteró el alineamiento moldavo dentro del grupo y en el seno de la CEI, "siempre que los objetivos de cooperación subregional no amenacen con transformarse en un ariete contra la superestructura liderada por la Federación Rusa". Se puede decir más alto, pero no más claro.
Pues lo de siempre: donde dije joputa digo camarada -o viceversa-, porque si bien es rigurosamente cierto que el personaje hacía honor a lo escrito en su día por un servidor, el Voronin de hoy es resultado de una mutación espectacular e imprevisible sólo dos años atrás, habiendo evolucionado dese la rusofilia militante a una rusofobia de facto. Ahora corteja a los rumanos e insiste en que Moldova ingresará en la UE [algo tan probable como que lo haga Marruecos, por ejemplo]. Se codea con elementos que no mucho antes catalogaría de patógenos, como Mikhaíl Saakhasvili o Víktor Yuschenko; condecora a su predecesor y ex demonio Petru Lucinschi [vivir para ver!]; expulsa del país a ciudadanos rusos por supuestas actividades perturbadoras del proceso electoral y parece perseguir una especie de aura martir proclamando que el Kremlin maquinaba su asesinato ... Muy fuerte!!

Revalidará su mandato dentro de unas horas. No con la misma aplastante mayoría que le entronizó hace cuatro años, claro está. Sin embargo, ni el rumanófilo e incontinente Iurie Rosca, líder de los Demócrata Cristianos, ni la coalición Moldova Democrat del poderoso Alcalde de Kishinev, Serafim Urechean -sobre quien pesan importantes acusaciones de corrupción-, reunen las condiciones precisas para producir un cambio substantivo al frente de la República.

Personalmente, apuesto por un 40% de los sufragios a su favor [que es lo que las encuestas vienen postulando]. Quizá más aún. Éstas han sido unas elecciones terriblemente politizadas, por comparación con las convocatorias precedentes; así que cabe esperar una elevada participación, que será minuciosamente monitorizada por 2.500 observadores locales y 747 observadores internacionales, entre los que no habrá ninguno del la CEI por decisión expresa del mismo Voronin [un gesto feo y provocador que recibirá la oportuna réplica desde Moscú].

Y vamos a dejarlo aquí, con mis excusas por la dimensión algo exagerada de este post. Mañana haremos una nueva incursión al cierre de los colegios electorales.

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7 Comentarios:
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  • Publicado el lunes, 07 marzo, 2005. Anonymous Anónimo escribió…

    Sólo comentar que éste pequeño país en el éste europeo, y para muchos desconocidos, incluso para mí hasta que tú me hablaste tanto de él. Ha sido objeto de un breve comentario sobre las elecciones que han tenido lugar ayer domingo, cosa que me hizo poner más atención a la noticia si cabe y, aunque fué breve,es mejor que nada. Cito dichas emisoras de radio: "RNE y Cadena Ser".

    AR.

     
  • Publicado el lunes, 07 marzo, 2005. Blogger Topgun escribió…

    Ganan los comunistas con el 46% aquí la noticia en italiano

     
  • Publicado el lunes, 07 marzo, 2005. Blogger César escribió…

    Son las 10 de la noche y desde ayer, domingo, por la tarde no he podido acercarme a 10 metros de un pc (ni siquiera de un periódico).

    Los Comunistas, que cita Topgun, son los de Vladímir Voronin; de modo que no iba yo mal encaminado en mis pronósticos ... Esta vez podía haberme jugado el bulbo raquídeo ...

    Voy a ponerme al día.

     
  • Publicado el martes, 08 marzo, 2005. Blogger César escribió…

    Por cierto, AR, queriendo borrar tu mensaje duplicado, desintegré los dos. Sorry (eso te sucede por curiosa incorregible).

    De todos modos, la respuesta es конечно! (jeje). Te lo dejo de tarea.

     
  • Publicado el martes, 08 marzo, 2005. Anonymous Anna escribió…

    Chapeau!
    Oye, cómo se dice eso en ruso?

     
  • Publicado el martes, 08 marzo, 2005. Blogger César escribió…

    Se dice молодец! Y cuando uno escucha eso, suele responder спасибо, que, en cristiano, significa gracias .. jeje

     
  • Publicado el martes, 08 marzo, 2005. Anonymous Anónimo escribió…

    La tarea encomendada la tengo terminada y aprobada. La respuesta es "Da". je je

    Por cierto tengo cierto problemilla con el post donde eliminaste por "error" el comentario, no puedo ver en mi pantalla mi mensaje, pero sí los demás. Curioso, no?

    AR.

     
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