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Putin: ese niño malo (y IV)
6 feb. 2005
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Esa doctrina intervencionista del Kremlin a la que aludíamos en el capítulo precedente, y que tantas ampollas levanta más allá de las fronteras rusas, se concreta en el siguiente mensaje de Vladímir Putin, recientemente expresado ante corresponsales y observadores de todo el mundo: “el Estado defiende sus intereses tras una década en que vendió o perdió el control sobre una gran parte de la industria petrolera y gasista de la nación”.

Y lo cierto es que siendo Rusia una economía aún en transición, con rentas per capita modestas y un tejido empresarial todavía incompleto e inmaduro, no resulta descabellada la pretensión de generar riqueza neta a través de las Empresas estatales, compensando así, siquiera parcialmente, los efectos de una fiscalidad necesariamente más reducida que las de sus vecinos occidentales.

Privatizar no tiene por qué implicar trasvase alguno de soberanía sobre la maquinaria pública a manos de operadores extranjeros; del mismo modo que libertad de mercado no es sinónimo forzoso de venta al mejor postor, desconsiderando la lógica inexperiencia de las organizaciones privadas autóctonas, por comparación con la muy dilatada trayectoria de sus homólogas en los países históricamente capitalistas.

Todo esto era impensable cinco años atrás. Hoy, en cambio, avalado por un superavit comercial de más de 90.000 millones de dólares en 2004, sumados a una deuda drásticamente recortada, hasta una cifra cercana al 20% del PIB, unas reservas de oro y divisas en niveles históricos –por encima de los 120.000 millones de dólares a día de hoy- y un clima de moderada y razonable euforia en la Empresa y en la calle, el país se siente justificadamente confiado; libre al fin de la presión dictada por la imperiosa necesidad de hacer cash por el expeditivo procedimiento de enajenar las joyas de la Corona.
El caso
YUKOS
, percibido como un fenómeno extraordinariamente grave y alarmante desde Occidente, significa que el modelo económico y funcional en curso será de patente rusa, concediendo el mayor protagonismo a los capitales autóctonos, en detrimento de los inversionistas extranjeros.

Como escribía el mes pasado Dmitry Korsayev en RIA-Novosti, “es de esperar que las autoridades rusas logren estructurar en 2005 un modelo intervencionista realmente efectivo. A ello contribuirá la tan criticada reforma legislativa de Putin, que otorga a los Parlamentos locales la competencia de elegir Gobernadores previa recomendación del Presidente. Esta iniciativa pretende conseguir que lleguen al poder los líderes capaces de asegurar el crecimiento económico regional”.

A cierto sector de la prensa –que en adelante deberá atenerse a las consecuencias si descuida el mínimo rigor exigible cuando aborde temas delicados- y a algunos reputados oligarcas puede que la nueva situación les resulte adversa. El resto del país, comenzando por lo esencial –esto es, por los rusos-, parece contemplarla con un talante distinto y mucho más favorable [me remito a las encuestas que nuestros periódicos insisten en ignorar y que sistemáticamente citamos aquí]. Y es que Putin, a diferencia del Zar Eltsin –lamento repetirme tanto-, gobierna para los suyos.

El Kremlin tiene claro que su Industria Energética no replicará el modelo imperante entre los países árabes de Oriente Medio -absolutamente desprovistos de protagonismo más allá de la simple extracción de los hidrocarburos-, que han dejado para las grandes Corporaciones europeas, estadounidenses y japonesas la distribución, el refinado y la comercialización de sus productos a lo largo y ancho del mundo, como muy bien señalaba días atrás
The Wall Street Journal.

Tal es el centro de las fricciones –nunca señalado expresamente- entre Putin y los líderes de la UE y Washington. Energía es poder. ¿Qué impedirá, pues, a los rusos recuperar poco a poco un lugar en el estrellato disponiendo de recursos tan formidables? Pero seamos más concretos:
• la Federación Rusa cuenta con las mayores reservas mundiales de gas, cifradas en un 30% del total, aproximadamente; a ello debe sumarse un 10% de las de petróleo, 20% de hulla y 14% de uranio
• cuando hablamos de petróleo, ese simple 10% supone alrededor de 60.000 millones de toneladas, que, a diferencia de lo usual en Oriente Medio, no se hallan constantemente amenazadas por toda clase de disputas y guerras, que mantienen perenne y artificialmente en vilo al resto del planeta
• las autoridades rusas son plenamente conscientes del valor estratégico de esta riqueza, que supone nada menos que el 28% del Producto Interior Bruto, el 30% de la producción industrial, el 54% del presupuesto federal y el 45% de los ingresos en divisas [según explicaba días atrás el responsable de la Agencia Energética Federal, Sergey Oganesián]
Ahora se trata de poner definitivamente bajo control del Estado, a través de Gazprom, los recursos más preciados de la nación. Gazprom ya era el primer productor mundial de gas natural [además de controlar el 27% del mercado de la UE], y ahora, tras la fusión con la también estatal Rosfnet y gracias a los recién adquiridos activos de YUKOS, se convertirá, además, en un gigante petrolero. Una película muy distinta de la que se habría filmado con un tipo a imagen y semejanza de Boris Eltsin en el Kremlin.

De ahí que hayan arreciado considerablemente las acusaciones de involucionismo vertidas contra el régimen de Putin –obligado a reformar el marco legal para revertir el caos heredado de su antecesor-, al tiempo que viene ejerciéndose una presión al alza sobre la periferia rusa; especialmente en el
Cáucaso y Ucrania, buscando el modo de paliar la creciente dependencia energética de Europa y EE.UU, ahora que sus opciones para controlar una porción significativa del enorme pastel ruso han quedado severamente menguadas.

Energía es poder –como decíamos atrás-, lo que hace de Putin, inevitablemente, ese niño malo y difícil de torear.
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Accede desde aquí a los capítulos anteriores: I, II y III

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4 Comentarios:
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  • Publicado el miércoles, 09 febrero, 2005. Anonymous Anónimo escribió…

    He entrado varios días y me sorprende que justamente en este artículo no haya comentarios, cuando es el más importante de los que puedo ver hoy. No has escrito mucho la última semana.

     
  • Publicado el jueves, 10 febrero, 2005. Anonymous Anónimo escribió…

    1:1
    Goryiachiy

     
  • Publicado el jueves, 10 febrero, 2005. Blogger César escribió…

    товарищ Горан??

     
  • Publicado el jueves, 10 febrero, 2005. Blogger César escribió…

    Esto de los Comentarios es un fenómeno imprevisible; aunque no debemos dar por sentado que todo aquello que resulta interesante a los lectores motivará siempre un comentario de su parte.

    Reconozco que el tema me supera. Me gustaría que la gente se cortase menos, por supuesto, ya que así -tal vez- se producirían pequeños debates ocasionalmente, y todos saldríamos ganando con el intercambio de pareceres ... En fin, tiempo al tiempo. Después de todo, esta web apenas tiene unos meses de historia y su temática no es de las que ganan premios a la popularidad.

     
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